Sarkozy, el Mosquetrefe
Mientras mi Ciudad, Málaga, me envuelve en Feria con palmeras vestidas de gitanas y gaviotas disputando sus aires con los fuegos artificiales, las azoteas de los bloques del barrio cero de la Palmilla, son desocupadas de 160 gallos de pelea enjaulados; cada día, seis hermosos toros, seis, en el corredor de la muerte de la Malagueta; cante, baile y juego, hospitalidad insaciable de mis convecinos, las cigarras más activas del mundo
Mientras dos jóvenes gitanas a la madrugada llenan de brevas de las higueras del camino un cochecito de niño, sus parejas se espinan en el balate cogiendo chumbos; festín ambulante, para esperar a Lolita, José de la Tomasa, La Cañeta, Cancanillas y Aurora Vargas, menú de la estirpe calé que nos ofrece el Ayuntamiento, entre otros artistas.
Al mismo tiempo, otros gitanos son deportados de Francia a Rumanía y Bulgaria, eso sí sin tintes racistas como declaran los seguidores de monsieur Sarkozy, ante las protestas mundiales que tales expulsiones están provocando por segregacionistas y xenófobas.
Desde sus tiempos de Ministro de Interior el actual Presidente francés, responsable de las expulsiones de los gitanos, me parece de esos cocheros de caballos, que ocultan su impericia con el crujir del látigo, más que con el agavillar diestro de las riendas, de los grandes maestros aurigas. Su terrorífica faz podrá dar vida perfectamente al malvado Frollo, de Nuestra Señora de París, pero por más que feo que lo vea nunca podrá conseguir la belleza interior de Quasimodo, y sus taconcitos de galancillo de opereta no podrán seguir el movimiento de la bella gitana Esmeralda.
Nuestra Señora de París, la excepcional novela gótica de Victor Hugo, visionada tantas veces como el Jorobado de Notre Dame, debiera ser el catón obligatorio impuesto al Presidente francés para su aprendizaje ético. Como le fue impuesto el de la Constitución Española al Imán de Fuengirola, afín al maltrato de las mujeres.
Vivimos con indiferencia -y los capitostes con euro-arrogancia - el declarado año 2010 como el de la pobreza y la exclusión social. Uno de cada seis europeos vive en la pobreza. Nuestros euro fantasiosos han resuelto que veamos la pobreza con un diálogo creativo. Es decir que cada cual pixele a su pobre con el móvil, o cualquier cacharrería electrónica y lo mande por la red para elevar nuestras conciencias. -¡talentos a la vista!
Sarkozy ha elegido la expulsión de los gitanos asociando su pobreza al delito. Para conmemorar el año de la exclusión social ¿qué más sonada exclusión? Él, “homo encuestus” eleva su popularidad electoral con esta medida. Como Bertrand Delanoe, alcalde de París, no concedo más pureza al elector que la eficacia del resultado, y más en la Costa del Sol; aunque el aturdimiento estadístico de la democracia no me abruma como a Borges.
Necesito el mail del Mosquetrefe para mandarle a la Riviera francesa en la que disfruta de vacaciones con su querida Carla Bruni, las fotos de todos los ciudadanos europeos expulsados de su país, para que se regodee como el cruel Frollo y aumente su euro- arrogancia a la francesa.
Al mismo tiempo, otros gitanos son deportados de Francia a Rumanía y Bulgaria, eso sí sin tintes racistas como declaran los seguidores de monsieur Sarkozy, ante las protestas mundiales que tales expulsiones están provocando por segregacionistas y xenófobas.
Desde sus tiempos de Ministro de Interior el actual Presidente francés, responsable de las expulsiones de los gitanos, me parece de esos cocheros de caballos, que ocultan su impericia con el crujir del látigo, más que con el agavillar diestro de las riendas, de los grandes maestros aurigas. Su terrorífica faz podrá dar vida perfectamente al malvado Frollo, de Nuestra Señora de París, pero por más que feo que lo vea nunca podrá conseguir la belleza interior de Quasimodo, y sus taconcitos de galancillo de opereta no podrán seguir el movimiento de la bella gitana Esmeralda.
Nuestra Señora de París, la excepcional novela gótica de Victor Hugo, visionada tantas veces como el Jorobado de Notre Dame, debiera ser el catón obligatorio impuesto al Presidente francés para su aprendizaje ético. Como le fue impuesto el de la Constitución Española al Imán de Fuengirola, afín al maltrato de las mujeres.
Vivimos con indiferencia -y los capitostes con euro-arrogancia - el declarado año 2010 como el de la pobreza y la exclusión social. Uno de cada seis europeos vive en la pobreza. Nuestros euro fantasiosos han resuelto que veamos la pobreza con un diálogo creativo. Es decir que cada cual pixele a su pobre con el móvil, o cualquier cacharrería electrónica y lo mande por la red para elevar nuestras conciencias. -¡talentos a la vista!
Sarkozy ha elegido la expulsión de los gitanos asociando su pobreza al delito. Para conmemorar el año de la exclusión social ¿qué más sonada exclusión? Él, “homo encuestus” eleva su popularidad electoral con esta medida. Como Bertrand Delanoe, alcalde de París, no concedo más pureza al elector que la eficacia del resultado, y más en la Costa del Sol; aunque el aturdimiento estadístico de la democracia no me abruma como a Borges.
Necesito el mail del Mosquetrefe para mandarle a la Riviera francesa en la que disfruta de vacaciones con su querida Carla Bruni, las fotos de todos los ciudadanos europeos expulsados de su país, para que se regodee como el cruel Frollo y aumente su euro- arrogancia a la francesa.
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