Rajoy y su particular vuelta a España
El presidente del PP, que no líder, ha iniciado su particular vuelta a España con el manillar dirigido a las municipales, primera etapa en Torrox, municipio costero de la Axarquía malagueña
Miente quién diga que buscando el sol que más calienta, y más en estos días horrorosos que hemos soportado en Málaga. A 40 grados para despachar agosto, los termómetros han marcado en esa localidad, 10º menos que la media en la Costa del Sol, y como no podía ser menos, los munícipes torroxeños lo anuncian como el pueblo de mejor clima de Europa.
El recorrido por España lo ha iniciado por Andalucía, en un municipio en el que el PP forma gobierno con una alcaldesa de IU, frente al PSOE, el partido más votado. Entre las jaculatorias de don Mariano, coreadas por Don Javier (Arenas) en el acto de presentación de las candidaturas de su partido para las municipales en la zona, dijeron: “Que gobierne la lista más votada”. No deje para mañana lo que puedan hacer hoy, a estas alturas no le vamos a pedir que prediquen con el ejemplo, pero calladitos están mejor, ¡qué refranero!
El trazado de la vuelta a España que le han preparado a Mariano, debe ser una especie de tobogán-slalon, con muchos atajos y escondrijos. La cena de Valencia era la acostumbrada cita para iniciar su periplo político; allí, donde tuvo su salvavidas para restablecerse en la dirección del PP, tiene una de sus peores amenazas y su particular Gólgota, don Camps y presuntos compañía.
A Rajoy siempre le ha costado dar la cara y no se puede esperar, a estas alturas que vuelva un escuchimizado Guerrero del Antifaz, como su antecesor. El debate siempre se situará entre su cobardía o su prudencia, la realidad que nos concierne es más seria: su ausencia, la incapacidad para estar presente entre los suyos o poner orden entre ellos, y eso en quién quiere gobernar España.
A don Mariano, a falta de cal solo le queda Arenas. Para empezar, el perdedor de nunca acabar, don Javier con su nuevo terno de obrero de marca, repartió ocurrencias de todo tipo, como quitar en Andalucía el tan importante impuesto de sucesiones, que tanto afecta a los parados, los trabajadores y la mayor parte de la clase media andaluza.
Quiere modificar la educación en nuestra Comunidad autónoma. Espero que no quiera meternos colegios de los legionarios de Cristo, como hizo doña Aguirre en la Comunidad de Madrid, beneficiándolos. En orden al ahorro, quiere rebajar el cincuenta por ciento de cargos de la administración de la Junta de Andalucía. Otra de hablar y no predicar con el ejemplo. Produce hastío tener que contestarle al PP con los datos de sus frivolidades y derroches en los sitios en que gobiernan, sueldazos aparte.
Tras la primera etapa de despiste contra-reloj y pronóstico, y sin que sirva de precedente, coincido con la postura de El Vaticano de calificar de “holocausto” la expulsión de los gitanos de Francia.
Lo siento, no estoy de acuerdo con la Universidad de San Ignacio de Loyola de Perú, al hacer doctor “honoris causa” a Pedro J. Ramírez por su “búsqueda de la verdad”, aunque me encanta que lo hayan vestido de amarillo. ¿Y estos que tienen que ver con la vuelta a España de Rajoy? Mucho, mucho, no les faltará ocasión.
El recorrido por España lo ha iniciado por Andalucía, en un municipio en el que el PP forma gobierno con una alcaldesa de IU, frente al PSOE, el partido más votado. Entre las jaculatorias de don Mariano, coreadas por Don Javier (Arenas) en el acto de presentación de las candidaturas de su partido para las municipales en la zona, dijeron: “Que gobierne la lista más votada”. No deje para mañana lo que puedan hacer hoy, a estas alturas no le vamos a pedir que prediquen con el ejemplo, pero calladitos están mejor, ¡qué refranero!
El trazado de la vuelta a España que le han preparado a Mariano, debe ser una especie de tobogán-slalon, con muchos atajos y escondrijos. La cena de Valencia era la acostumbrada cita para iniciar su periplo político; allí, donde tuvo su salvavidas para restablecerse en la dirección del PP, tiene una de sus peores amenazas y su particular Gólgota, don Camps y presuntos compañía.
A Rajoy siempre le ha costado dar la cara y no se puede esperar, a estas alturas que vuelva un escuchimizado Guerrero del Antifaz, como su antecesor. El debate siempre se situará entre su cobardía o su prudencia, la realidad que nos concierne es más seria: su ausencia, la incapacidad para estar presente entre los suyos o poner orden entre ellos, y eso en quién quiere gobernar España.
A don Mariano, a falta de cal solo le queda Arenas. Para empezar, el perdedor de nunca acabar, don Javier con su nuevo terno de obrero de marca, repartió ocurrencias de todo tipo, como quitar en Andalucía el tan importante impuesto de sucesiones, que tanto afecta a los parados, los trabajadores y la mayor parte de la clase media andaluza.
Quiere modificar la educación en nuestra Comunidad autónoma. Espero que no quiera meternos colegios de los legionarios de Cristo, como hizo doña Aguirre en la Comunidad de Madrid, beneficiándolos. En orden al ahorro, quiere rebajar el cincuenta por ciento de cargos de la administración de la Junta de Andalucía. Otra de hablar y no predicar con el ejemplo. Produce hastío tener que contestarle al PP con los datos de sus frivolidades y derroches en los sitios en que gobiernan, sueldazos aparte.
Tras la primera etapa de despiste contra-reloj y pronóstico, y sin que sirva de precedente, coincido con la postura de El Vaticano de calificar de “holocausto” la expulsión de los gitanos de Francia.
Lo siento, no estoy de acuerdo con la Universidad de San Ignacio de Loyola de Perú, al hacer doctor “honoris causa” a Pedro J. Ramírez por su “búsqueda de la verdad”, aunque me encanta que lo hayan vestido de amarillo. ¿Y estos que tienen que ver con la vuelta a España de Rajoy? Mucho, mucho, no les faltará ocasión.
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