Allá en los principios de los 90 del siglo pasado, la codicia de poder del PP, perturbó un modelo correcto que habíamos llevado con ejemplaridad la actividad de los cargos públicos y la vida pública en el primer gran recorrido de la democratización de España, tenían que judicializarlo todo, había que estigmatizar la política y en especial a los socialistas
De aquella época guardo con desolación una decena de querellas de las que fuimos objeto el gobierno municipal de Málaga por la oposición popular, ni había investigaciones policiales, ni judiciales, ni causa, pero su anuncio y primeros efectos constituyeron tema de escándalo mediático, su resolución favorable al alcalde Pedro Aparicio y al resto de los denunciados lo recibimos con razonable ecuanimidad y regocijo en la más absoluta intimidad, no merecieron ni una leve alusión en los medios de comunicación, ni la más leve disculpa del ofensor.
Escribir el párrafo anterior puede parecer un alegato simplón de inocencia, llovido lo llovido, pero puedo decir que coincidí 16 años de acción municipal con más de un centenar de compañeros de todas las formaciones políticas en el gobierno y la oposición, me permito el lujo de romper una lanza por la honorabilidad de todos; así se pudiera hacer en los más de ocho mil ayuntamientos de la época, y las otras esferas de gobierno. No se me olvidan las severas singularidades por las que fuimos avergonzados, y que asumieron su carga, gracias a la labor del gobierno y la justicia. En algunos casos se pasó de la ingenuidad e incredulidad, tal era el ambiente, a la severidad y ejemplaridad como era lo lógico. Tampoco se me olvidan algunas injusticias clamorosas que costaron honor y tragedia para las personas que sufrieron persecuciones injustas. Después se entronizó la codicia.
Leo un titular de mal gusto:”Rajoy prepara en Toledo la estocada final”, para empezar no está mal, y más si el presumible estoqueador es Don Tancredo. La inmovilidad se presume como un arte de presa, se simula con la prudencia de los tapados y se exhibe como cobardía. La inmovilidad tancrediana de Rajoy, lo pretende todo y nos lleva a su nada, no lo veo capaz de abandonar el pedestal de DonTancredo para recoger muleta y estoque.
Gürtel es una trama trágica que ha envuelto de miseria interesada las entrañas del PP, de la que se revuelve con maldades contra el gobierno, jueces y policía. En las actuales circunstancias y por la importancia de los menesteres de Correa, Bárcenas, Camps, Costas y tantos otros, no debemos emularlo a un asunto menor como pretenden los populares. La crisis económica no se puede saborear como una tenaza para el gobierno Zapatero, mientras uno se siente atenazado por su propio ejército, más reconocido por su presunta y menos presunta capacidad de saqueo que por el ejercicio de su responsabilidad política.
Camps es el presidente de la Comunidad Valenciana, hasta ahora es sujeto de acusaciones que pasan del bochorno al escarnio, dirige un equipo de correligionarios de las que Romanones diría aquello de: -¡vaya tropa! Valencia es la fuente del proyecto de Rajoy, como le gustaba decir, ahora constituye su vergüenza ¿Le falta capacidad de decisión o le sobra complacencia? Demuestra que le falta la capacidad de indignación que tenemos los españoles ante tanta corrupción.
Lo dejó Aznar como heredero ¿malicia o molicie?
Escribir el párrafo anterior puede parecer un alegato simplón de inocencia, llovido lo llovido, pero puedo decir que coincidí 16 años de acción municipal con más de un centenar de compañeros de todas las formaciones políticas en el gobierno y la oposición, me permito el lujo de romper una lanza por la honorabilidad de todos; así se pudiera hacer en los más de ocho mil ayuntamientos de la época, y las otras esferas de gobierno. No se me olvidan las severas singularidades por las que fuimos avergonzados, y que asumieron su carga, gracias a la labor del gobierno y la justicia. En algunos casos se pasó de la ingenuidad e incredulidad, tal era el ambiente, a la severidad y ejemplaridad como era lo lógico. Tampoco se me olvidan algunas injusticias clamorosas que costaron honor y tragedia para las personas que sufrieron persecuciones injustas. Después se entronizó la codicia.
Leo un titular de mal gusto:”Rajoy prepara en Toledo la estocada final”, para empezar no está mal, y más si el presumible estoqueador es Don Tancredo. La inmovilidad se presume como un arte de presa, se simula con la prudencia de los tapados y se exhibe como cobardía. La inmovilidad tancrediana de Rajoy, lo pretende todo y nos lleva a su nada, no lo veo capaz de abandonar el pedestal de DonTancredo para recoger muleta y estoque.
Gürtel es una trama trágica que ha envuelto de miseria interesada las entrañas del PP, de la que se revuelve con maldades contra el gobierno, jueces y policía. En las actuales circunstancias y por la importancia de los menesteres de Correa, Bárcenas, Camps, Costas y tantos otros, no debemos emularlo a un asunto menor como pretenden los populares. La crisis económica no se puede saborear como una tenaza para el gobierno Zapatero, mientras uno se siente atenazado por su propio ejército, más reconocido por su presunta y menos presunta capacidad de saqueo que por el ejercicio de su responsabilidad política.
Camps es el presidente de la Comunidad Valenciana, hasta ahora es sujeto de acusaciones que pasan del bochorno al escarnio, dirige un equipo de correligionarios de las que Romanones diría aquello de: -¡vaya tropa! Valencia es la fuente del proyecto de Rajoy, como le gustaba decir, ahora constituye su vergüenza ¿Le falta capacidad de decisión o le sobra complacencia? Demuestra que le falta la capacidad de indignación que tenemos los españoles ante tanta corrupción.
Lo dejó Aznar como heredero ¿malicia o molicie?
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