Nubes oscuras
Vulcano, con sus engreídos cíclopes sicilianos, emigró al norte a instalar su fragua a la tierra de promisión, Islandia, dónde el fuego de las entrañas está más a mano. El volcán Eyjafjalla, como dragón mordido, arrojó nubes de cenizas y con ese “aquí estoy yo” volcánico, nos bajó los vuelos y mantiene en vilo al continente Europeo.
Malvivimos desolados por esta singular tragedia, a rebote de otras muchas que toman las primeras páginas día a día; nos cuesta recomponernos, menos mal que nos queda una pizca de humor contra los malos humos.
Los expertos suizos nos dicen que las nubes volcánicas islandesas se van disolviendo sobre Europa. Los que no tienen apariencia de diluirse son los nubarrones oscuros sobre el orden del día de la política en España.
Don Vito Correa, para la policía Gürtel, según las crónicas, investigaciones, lecturas del sumario etc. carcomió al Pp, no hay nadie de la cúpula de la época de Aznar, sucesión, aledaños, baronazgos regionales que no haya sido concernido por su relación corrupta o amistosa con la trama. Dónde no hay un provecho, hay un consentimiento, donde no, una culpa “in vigilando” y los que se desmarcan suenan a primos (no aptos para el gobierno ni de su casa) o a descarados, porque estar estaban con sus responsabilidades intactas (caso Rajoy, Arenas o Esperanza Aguirre).
Esa servidumbre no cohíbe al Pp para que sobre su nubarrón levante otro alevoso contra Garzón. Lleva años, el ajetreado juez, removiendo Roma con Santiago, curiosamente cuando ha tocado la cara de los populares ha sido estigmatizado, se le ha puesto en la picota y por todos los oficios se le quiere echar de su profesión.
Las muestras de solidaridad que se hacen a favor de Garzón, no se deben limitar en su expresión, pero si se pueden objetivar en su valor ético y estratégico. Surgimos del nubarrón tétrico del franquismo, con sentimientos de reconciliación, armando una Constitución para todos, con el sentido histórico de alejarnos de las dos Españas.
Es malo retornar el pasado a la mesa de las diatribas por más que sepamos. Nuestra lamentable historia debe servirnos para armarnos de conocimiento, y profundizar en nuestra democracia, con bríos éticos. Más esperanza y quizás menos nostalgia. Eso sí, las deudas de justicia con todas las víctimas y sus herederos deben ser reconocidas con los más altos principios de un estado democrático.
Me gusta recomendar la lectura de dos libros que me sirvieron para comprendernos mejor: “La destrucción de la democracia en España” de Paul Preston y “Todos fuimos culpables” de Juan Simeón Vidarte, que fuera el Secretario, joven socialista, de las Cortes Republicanas.
Aspiro a la mejor expresión de la justicia en los dos nubarrones. Los españoles debemos creer en las instituciones, nuestra democracia necesita horizontes menos oscuros. Igual que para superar el tormentón de las Españas, estoy con dudas sobre la postura del “charnego de Iznajar”, Presidente Montilla, de que nuestro tribunal Constitucional debiera renovarse. Una sentencia del calado del Estatuto Catalán, debe estar sustanciada por un Tribunal con una palmaria e irrebatible composición de sus miembros, lo malo es que tampoco le convendría al Pp. ¿Hasta cuándo nuestros nubarrones? ¡Milagro! El Sr. Pizarro, que fuera hombre de la economía del Pp, ha visto signos de recuperación. Él ve brotes verdes.
26 de abril del 2010
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