¡Una de carcamales!
La desfachatez de la Sra. Aguirre, condesa consorte de Murillo, no nos aturde; su grado de miseria es tan patético como su indecorosa proclamación de liberal. La sutil dama ha denominado al acto de apoyo a Garzón, como un “aquelarre de carcamales resentidos”.
Cualquiera tendría razones para el desembuche de incontables insultos y puyas a la grotesca presidenta de Madrid, yo prefiero dejarla retozando, hechizada en sus reuniones nocturnas con los fantasmas de los abominables calabozos de la Dirección General de Seguridad franquista, sede actual del Gobierno madrileño. La dignidad y la justicia de las causas que han animado a tantas personas en apoyo a Garzón, impiden distraerse con un grado tan bajo de torpeza moral.
Otra que tal baila, es la monologuista del club de Flo, doña Celia Villalobos. Con su habitual donaire y verbo contribuyó a la grandeza de un acto conmemorativo del Pp de Málaga. A sus viejas mentiras sobre la gestión del gobierno socialista en el Ayuntamiento de Málaga, no debo contestar por ser arte y parte. Pero me gustaría ver la ensoñación desnuda de sus palabras, ante la actual deuda municipal más que triplicada por su heredero, y la copiosa cabalgata de promesas incumplidas, que detalla la oposición socialista en un documento sobre los diez años del Gobierno del Sr. de la Torre.
Por su hermano, Pio Caro Baroja, vecino de Churriana, tuve la oportunidad de conocer a Don Julio Caro Baroja, antropólogo, historiador, lingüista; más que sabio siempre, me dedicó un libro que tengo muy a mano, y que recomiendo: “Las brujas y su mundo”. Aquelarres, romeras de San Isidro, lobos y calabozos me han llevado ante el cuadro “Aquelarre” de Goya y a saborear unas páginas del subrayado libro de Don Julio.
El presidente del Sevilla club de fútbol, que como yo debimos tomar más menús “Evo Morales”, y nos luciría más el pelo, me tiene asombrado con su troiler rojo; la noticia es que en él lleva la carga de papeles de su defensa. Yo pienso que lleva las mudas y el neceser “por si las moscas”, al final veremos, pero me parece mucho conchabamiento el del viejo ultraderechista sevillano, con Gil y sus compañeros de aquelarre.
Nos ha dimitido el senador Bárcenas. Nos queda doña Rosalía Iglesias, su esposa, enjaretada hacia el juzgado en un vehículo propiedad del Partido Popular. Ni se apean del Pp, ni el Pp se puede apear de favores a su ex tesorero y familia ¿por qué? Verde y con asas. Doy pistas, ”L. el Cabrón”, del que hace referencia el caso Gürtel, puede que no sea la persona en cuestión, sino una apreciación culta del Sr. Correa sobre el cuadro citado de Goya, también llamado “El Gran Cabrón”.
Nos siguen dimitiendo obispos, algunos teólogos de la Juan XXIII, piden la dimisión del Papa. Me faltan tomos de lecturas de Karlheinz Deschner, en su amplia historia de los delitos cometidos en nombre del cristianismo, para entrar con cordura ante tanto desafuero, pero nunca se me ocurriría decir “una de carcamales” como la sra. Aguirre.
25 de abril de 2010
No hay comentarios:
Publicar un comentario