Europa sin adjetivos
Día de Europa, 9 de Mayo, doce de la mañana: una hermosa bandera europea de 38 metros cuadrados, todavía por izar, en la Plaza del General Torrijos. Más policías que de costumbre, están a la mira del tráfico; coches oficiales por los arcenes del parque, autoridades municipales alrededor del Alcalde; cónsules, miembros de la Fundación “Málaga Capitalidad Cultural”; la banda de música en media formación; un poquito de agua cae para molestar, la ambulancia resuena por encima de las palabras que intentan hacerse un hueco por la megafonía del discurso de homenaje a Europa, nuestra Nación.
Hace treinta años ya, Pedro Aparicio, alcalde de Málaga inició esta andadura, dotado del romanticismo necesario para romper las tendencias endogámicas de unos y el internacionalismo de otros. Así que cada noveno día del mes de mayo, organizábamos nuestra novena cívica a la patria Europa. De todo hubo, alborozo, noveleo, extrañeza, y, desconocimiento, mucho desconocimiento. No se me olvida la pregunta del corporativo tras oír el himno de Europa -qué me dice -¿eso no es lo de Miguel Ríos?
Mi particular ofrenda a Europa se inició hoy temprano, en un buscador de esos de la pantalla de cristal dónde iniciamos el abracadabra de cada día. Mi objetivo no podía ser otro que encontrar el texto completo del Informe al Consejo Europeo del Grupo de Reflexión sobre el futuro de la UE en 2030, presentado por Felipe González –PROYECTO EUROPA 2030-.
El cielo europeo tormentoso y cenizo, los traqueteos al euro, la puesta en marcha del Tratado de Lisboa, la morosa acción de los gobiernos sobre la deuda griega, las elecciones británicas, las elecciones en Renania. Sobre este nido de dudas quiero renacer el vuelo de ciudadanía que me dio nuevas alas allá en los tiempos de nuestros primeros himnos europeos, y retomar con ímpetu la Oda a la Alegría.
Europa es joven pero arrastra la longevidad de sus componentes; nuestra historia impregna la cultura universal pero somos incapaces de centrifugarnos con la misma fuerza para la sociedad del conocimiento; la añada de nuestras naciones pone demasiadas telas de arañas a nuestras decisiones; la raíz de la democracia es incapaz de encontrar la AUTORIDAD de los elegidos.
Hay que empezar por ayer porque las necesidades corren al vértigo de la sociedad de la información, el Informe del llamado Comité de Sabios, nos impone una contrareloj para el 2030, nuestra unidad diversa necesita recuperar el pulso que tuvo con los signos de los tiempos. Hay una encuesta de cómo ven a Europa, asiáticos, africanos y americanos, y desinflan al más pintado sus respuestas, casi no nos ven. Imaginen pues como verán a cada uno de los estados miembros, algunos ya imperios despedidos y en paro.
Mi particular homenaje a Europa, de la que me siento ciudadano en primera instancia, del día 9 de Mayo son la lectura de un Informe para nuestro futuro, la emoción de un himno sin complejos, la visión de nuestra bandera en la Plaza que bautizamos en honor al General Torrijos, considerarnos ciudadanos europeos, hacer más Europa y quitarle la letanía de adjetivos ideológicos, economicistas, intelectuales, incluso jocosos con los que se sienten complacidos los cargantes de nuestro Continente.
9 de mayo del 2010
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