domingo, 5 de diciembre de 2010

Olimpiada Política

Olimpiada Política
Nos sonaban a caricaturas jocosas los viejos militares y políticos soviéticos cargados de medallas, también nuestros paisanos de cada cosa que se clavan los alfileres de chatarrería en su ojal para exhibirnos una gloria, afición o papanateo a veces resultan un poco extraños. Pero no acierto a conceptuar al  Gobierno  de Aznar que acordó pagar 275 millones de pesetas, en sucesivas cuotas mensuales en dólares, a un lobby de Estados Unidos por las gestiones  para que le concedieran al ex presidente Josema, la medalla del Congreso Norteamericano ¡pa lucirla en el ojal!
Él y su equipo, en una olimpiada política, no pasarían el control antidopaje. Menos mal que se han percatado de los defectos del contrato que hicieron  con el lobby yanki y nuestro Tribunal de Cuentas ha puesto las alarmas. ¡Vaya líder! ¡vaya Gobierno! Menos mal que el vicepresidente primero era Don Mariano Rajoy y el segundo vice Don Javier Arenas Bocanegra. Es cierto que don Mariano y don Javier han redicho que ellos no tienen tiempo de mirar al pasado, ellos son perpetuas opciones de futuro para España y Andalucía.
El histrionismo del jefe de los populares andaluces, Sr. Arenas,   en Manilva proponiendo disolver todos los ayuntamientos afectados por algún caso de corrupción, contrasta con la negativa de su partido y gobierno a disolver en 2001 y  2003 el Ayuntamiento de Marbella, aceptar en sus filas exgilistas, y mantener los casos de Alhaurín el Grande y Gaucín. Seguro que el llamado ministro campeón a lo mejor consigue la medalla  olímpica en la carrera de huir de su pasado y pertinaz presente.
Cincuenta mil folios tiene la instrucción del  caso Gürtel: si se mide en euros birlados por página, la investigación no nos defrauda, si se mide en horas de trabajo resulta extenuante, si hay que hacer fotocopias para las defensas es un disparate, pero todos sus actos inmorales caben en un “pendrive”. La desvergüenza es patrimonio nada más de los golfos y no tiene oficios,  y nunca nos abandonará como destino de la humanidad, pero los tomos de este sumario ojala pudieran poner sordina a los concernidos  por él y su paraguas político en el Partido Popular.
Lamentablemente desde los tiempos del denominado por Cambó como “el último pirata del Mediterráneo”, Juan March, Mallorca no nos obsequiaba con titulares de inmundicia como los que afectan hoy a su clase política: primero la señora Munar, ex presidenta del Parlamento Balear y consejeros de su partido; más tarde el caso Matas, ministro de Aznar de Medio ambiente y dos veces Presidente balear.
Seguro que ustedes entre trono y trono, la semana pasada  han podido seguir y opinar sobre los calvarios que  zarandean a tanto  presunto desahogado; lamentablemente muchas de estas acciones las han realizado cargos públicos, funcionarios o personas afectas a alguna confianza que estos les han otorgado; la tipificación de los delitos  y las penas la conocemos, y aunque la justicia penal no puede ser desfavorable al reo por endurecimiento  posterior de las penas, últimamente no me siento en ninguna tertulia en que mi interlocutor no opine sobre  la necesidad de imponer mayores castigos y sobretodo, “que no salgan de chirona  hasta que no devuelvan la última peseta”.
 Es exigible recobrar las cotas de honestidad  y credibilidad que conseguimos en la acción pública en el inicio de la Transición y apartar  del  territorio  público a tanto frescales y advenedizo, y el que quiera una medalla que sea por auténticos méritos políticos.
5 de abril del 2010

















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