domingo, 5 de diciembre de 2010

Cerco al mar

Cerco al mar
El número es tan certero que acentúa el bochorno: 7.7 hectáreas nuevas se urbanizaron cada día, en las costas de nuestro país hasta el 2005.
Hace años emergían por la Costa del Sol  nuevas playas artificiales. El guasón de turno, hombre enladrillador, me proponía construir los nuevos “terrenillos” ganados al mar, poseído por el ingenio holandés.
Estamos con temperaturas y temporada altas, y a pesar de los sofocos, las vacaciones son de hamaca, remojón y tufo de espetos de sardinas. La lectura suele ser liviana para dar juego al rabillo del ojo. Novelones, semanales y páginas de verano. Tengo un poseso al lado con el e-book, devorando bits.
Me distrae,  en “cuché”, un Putin cursi de vacaciones: se pasea  de “foteo” por su querida  ciudad veraniega Sochi, acompañado por el actor Van Damme. Parece que le seducen los trancazos y puntapiés del ballentino, promocionan un campeonato de lucha mixta, aunque el personaje también podía incitar al botellón en el mar Negro.
Sochi y sus alrededores costeros, debido a la crisis, se han librado, por ahora, de un plan propio de la megalomanía rusa: tres millones de residencias vacacionales tenían previsto construirles golpe a golpe -¡qué bocao!
En mayo de 2006, guardo la imagen de Putin en el discurso a la nación rusa,  poniendo por ejemplo a las autoridades españolas en la lucha contra la corrupción por las medidas tomadas en Marbella. Varios de sus viejos camaradas del Kgb y algunos militares se habían aprovechado de sus puestos públicos aduaneros para ponerse las botas y había que depurarlos, y servía el ejemplo. Un mes después dio la vuelta al discurso de Marbella y lo convirtió en andanada contra las autoridades europeas  y españolas que le exigían más democracia en Rusia. En España se supo más del último suceso, como no era para menos.
Sobre la toalla en la colchoneta de al lado retoza Sean Connery, en primera página. Al viejo Bond lo rodea la justicia: en el fondo el viejo actor se contaminó más por las suntuosidades del Dr. No y Goldfinger, que por las justicieras bond-ades del 007, sin licencia para construir.
Mel Gibson, se defiende del tinto con gaseosa marcado por un roal húmedo sobre la página. Su amada rusa, Oksana Grigorieva, le ha grabado su lado oscuro. Mel que se las daba de más pío que el fundador de los legionarios de Cristo, escondía el dragón del arma letal machista, el perplejo imbécil de “La Conspiración” dice que se ha quedado sin amigos. A trancas y barrancas, la justicia y la libertad hacen frente a los estrellatos inconmensurables.
Las sardinas se desparraman de su encañe sobre el plato, el rap flamenco retumbón me mosquea. No hay noticias de Banderas, estará por llegar, eso sí, una semana después las banderas siguen copando las terrazas y balcones de la cenefa de cal y ladrillo frente al mar. Sin solución, pongo el ipod y escucho.  “Erase de un marinero/que hizo un jardín junto al mar/ y se metió a jardinero….” Antonio Machado.

Curro Flores
18 Julio 1910


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