domingo, 5 de diciembre de 2010

A propósito de sueldos y jubilaciones


La generación de jubilados que conozco, que desangran sus ahorros   como el sufrido toro  pegado a tablas,  pudo aprenderse aquellas letanías de alineaciones del Atlético de Bilbao, como la de los reyes Godos, era un ejercicio de memoria desacostumbrado, toda vez que manejaban apellidos vascos raritos y de excepcional dificultad para el resto de los niños de posguerra. Hoy en día, para ofender, se deben  aprender otros apellidos de jubilados más que jubilosos: Corcostegui, Amusátegui y el reciente Goirigolzarri, despedidos de sus poltronas, o cesados o pactados los primeros en el Santander  y éste en el BBVA, a los que le tenían guardado una “morteradita” por si se cabreaba el patrón, por ejemplo o por si las moscas, nunca se explica bien. Se lee que al Goiri, le llamó el tal González, el  presidente del BBVA y en tono familiar le dijo: -“Me renuevan la paga por cinco años, y al Consejo no le vas; haz la cuenta y jubilado quedas”.  Con los adelantos que hay la cuenta se hizo enseguida, por más que la suma de sus pagas anuales nos convoque al escándalo y al improperio infructuoso.
Dice el Banco como todos  los que cambian algo menos el jefe, que el cambio obedece a nuevos retos. Comprendido quitan el programa  de supervivencia TE LLENAMOS LA DESPENSA, quitan esas vitrinas que, entre billetes, pagarés, recibos de morosos y tarjetas de crédito, muestran  en sus oficinas sus buenas sardinitas en aceite, sus alcachofas en latas y hasta brotes de soja por indecorosas, y vamos a los nuestro: maquinitas de juego  de las que siempre gana la banca. El pobre consejero delegado, ahora tan rico, era de la vieja escuela y eso molesta, menos mal que para cobrar estaba a la altura de los bajos  y suculentos tiempos que socorren a los directivos de  la  gran Banca.
Mientras tanto en el Sur de Europa, el alcalde de Málaga baja el sueldo a su amplia nómina de directivos. Eso si, lo relata desde Copenhaguen tan olímpicamente, como si se lo tuviéramos que agradecer. Lo siento, no hay trágalas para tanto. Hay un informe del Tribunal de Cuentas que denuncia la prodigalidad de las nóminas de la gerente del Palacio de Congresos y Exposiciones, y del gerente de Promálaga; alguna duplicidad de facturas en sus contabilidades y deudas millonarias. La oposición le denuncia los excesos de personas de confianza, de esas de las  que no se puede desconfiar, por si se le queda la paga.  El Alcalde  mira por el espejo retrovisor con su victimismos habitual, pero ya hace bastante tiempo que, por el espejo retrovisor de la gestión municipal malagueña, no se ve más que él y sus errores. Advierto, la transparencia es una obligación  en el guión de la democracia y más en el gasto, no es una cuestión de talante del gobernante, ni un acto graciable ¿entiende?
El viejo luchador  del hogar del jubilado cogió la tiza con la que apuntaba el tanteo del dominó, y escribió algo en arameo: “¿Y de lo nuestro qué?
5 de octubre de 1209

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